{"id":174,"date":"2023-11-01T13:22:14","date_gmt":"2023-11-01T13:22:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.itgp.org\/blog\/?p=174"},"modified":"2023-11-01T13:22:40","modified_gmt":"2023-11-01T13:22:40","slug":"mi-personaje-y-yo-4-psicodrama-y-personaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.itgp.org\/blog\/2023\/11\/01\/mi-personaje-y-yo-4-psicodrama-y-personaje\/","title":{"rendered":"Mi personaje y yo (4): Psicodrama y personaje"},"content":{"rendered":"\n<p>Si hemos podido llegar a un diagn\u00f3stico claro de esta problem\u00e1tica de poder centrado en la presencia de un <strong>personaje<\/strong> como causa inmediata de los problemas que nos presenta el paciente, creo que es posible abordarlo desde distintos modelos. En este post aportaremos unas l\u00edneas b\u00e1sicas de c\u00f3mo darle cara e intentar resolverlo utilizando la v\u00eda del psicodrama (Por Pablo Poblaci\u00f3n Knappe.)<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Enfoque desde el psicodrama<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En mi libro, <em>Psicodrama di\u00e1dico,<\/em> describo el camino general para tratar este problema a trav\u00e9s de una serie de pasos que denomino: <strong>qu\u00e9<\/strong>, <strong>c\u00f3mo<\/strong>, <strong>para qu\u00e9<\/strong>, <strong>por qu\u00e9<\/strong>, <strong>y ahora qu\u00e9<\/strong> y <strong>por qu\u00e9 no<\/strong>. A trav\u00e9s de estos pasos se trata, partiendo de los s\u00edntomas que presenta el paciente, seguir con una mirada a c\u00f3mo se estructuran y van conformando la presencia del personaje, se sigue con la constataci\u00f3n del <strong>para qu\u00e9<\/strong> sigue manej\u00e1ndose desde el mismo, con alguna zambullida en el <strong>por qu\u00e9<\/strong>, como gu\u00eda de comprensi\u00f3n, el trabajo de cr\u00edtica y \u201celiminaci\u00f3n\u201d del <strong>personaje<\/strong>, la ayuda a una reconstrucci\u00f3n necesaria para cubrir el vac\u00edo creado por la p\u00e9rdida de aquel y un paso final de revisi\u00f3n de residuos m\u00edticos familiares y culturales.<\/p>\n\n\n\n<p>Con cierta frecuencia, si el <strong>personaje<\/strong> o <strong>falso yo<\/strong> domina o predomina sobre el <strong>por qu\u00e9 yo<\/strong>, puede ocurrir que en la dramatizaci\u00f3n el protagonista haga un planteamiento que dirija la atenci\u00f3n sobre el <strong>falso yo<\/strong>. Se trata de que, inconscientemente, el paciente desv\u00eda su inter\u00e9s de su <strong>verdadero yo<\/strong> a su <strong>falso yo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>La paradoja de la falsa sanaci\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>El sujeto ha vivido a lo largo de muchos a\u00f1os sus conflictos, tanto intraps\u00edquicos como de relaci\u00f3n, como pertenecientes a lo que \u00e9l identifica como su verdadera identidad, aunque en realidad tienen que ver con su <strong>personaje<\/strong>. En funci\u00f3n de esto, el paciente persigue recuperar su equilibrio y su capacidad de adaptaci\u00f3n curando las heridas de su <strong>personaje<\/strong>, intentando lograr que vuelva a ser el que era, a aquella situaci\u00f3n en la que se ve\u00eda adaptado. Se da as\u00ed la situaci\u00f3n parad\u00f3jica de que el paciente quiere enmendar lo que cree que le hace da\u00f1o, sin tener conciencia de que lo que persigue le causa m\u00e1s da\u00f1o. Pero no es s\u00f3lo \u00e9l, el que cae en este error, sino tambi\u00e9n con frecuencia el terapeuta. As\u00ed se establece a veces, una cadena de dramatizaciones en que el desarrollo de la terapia se convierte en un c\u00edrculo vicioso, no s\u00f3lo sin salida, sino, con perjuicio del paciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando esto ocurre la vivencia del terapeuta es de estar sumido en el desconcierto, nadando en gelatina y, a su vez el paciente, persiste en sus quejas, en sus demandas de lograr una mejor\u00eda que nunca ser\u00e1 tal, puesto que persigue el refuerzo del <strong>falso yo<\/strong>, origen de sus problemas.<\/p>\n\n\n\n<p>La persistencia en este error, puede desembocar en varios finales:<\/p>\n\n\n\n<p>1.- Lograr realmente el refuerzo del <strong>falso yo<\/strong>, prolongando su falsa adaptaci\u00f3n al entorno y simult\u00e1neamente sumiendo al <strong>verdadero yo<\/strong> cada vez m\u00e1s, en una mayor oscuridad del inconsciente. M\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde se presentar\u00e1n, aumentadas, las perturbaciones que causaba el <strong>personaje<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>2.- Un fracaso de la sesi\u00f3n terap\u00e9utica que no aporta, no ya una catarsis de integraci\u00f3n, sino tampoco una comprensi\u00f3n de los fen\u00f3menos patol\u00f3gicos que sufre el sujeto. Queda abierta la herida con los consiguientes sentimientos dolorosos de angustia, tristeza, rabia, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>3.- La entrada en un c\u00edrculo vicioso que prolongue in\u00fatilmente durante a\u00f1os, la terapia.<\/p>\n\n\n\n<p>4.- Un intento por parte del terapeuta, de encontrar la salida a este bloqueo, en un buceo atinente a las heridas infantiles, en un nuevo c\u00edrculo vicioso a este nivel, en una situaci\u00f3n repetitiva que se muestra in\u00fatil al cabo del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de centrarse en mejorar el <strong>falso yo<\/strong>, aparece como una <strong>falsa dramatizaci\u00f3n<\/strong>, como una especie de metadrama, ya que el verdadero acto dram\u00e1tico estar\u00eda centrado en la clarificaci\u00f3n de una distinci\u00f3n entre yo y <strong>personaje<\/strong>. El objeto \u00faltimo de nuestro inter\u00e9s, es liberar al yo de los sufrimientos que le causa el <strong>personaje<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdadera soluci\u00f3n est\u00e1 en la toma de contacto de la presencia del <strong>falso yo<\/strong> y su posterior disoluci\u00f3n o al menos, disminuci\u00f3n de su predominancia.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Un caso pr\u00e1ctico (a t\u00edtulo de ejemplo)<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En un grupo terap\u00e9utico en el que act\u00fao como observador, una paciente surge como emergente expresando su dificultad en \u201cdar y recibir\u201d, que era el tema que predominaba en el discurso grupal.<\/p>\n\n\n\n<p>El terapeuta, se centra en este hecho utilizando como t\u00e9cnica el que actuaran un par de <strong>yoes auxiliares<\/strong> en las posiciones de \u201cdar\u201d y \u201crecibir\u201d, otro como impotencia y a\u00fan otro m\u00e1s, c\u00f3mo tristeza. Todos ellos eran factores que hab\u00edan surgido al caldear a la protagonista.<\/p>\n\n\n\n<p>La dramatizaci\u00f3n se centra en la relaci\u00f3n de \u201cdar\u201d y \u201crecibir\u201d, cuyos <strong>yoes auxiliares<\/strong> se colocan sentados en el suelo, uno frente al otro, tomados de las manos, tirando y soltando, en una especie de suave forcejeo. La atenci\u00f3n del terapeuta se centra en estos dos roles, intentando que lleguen a una soluci\u00f3n o negociaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos dos <strong>yoes auxiliares<\/strong> se emocionan, pero persiste la situaci\u00f3n sin una soluci\u00f3n clara.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto en el eco grupal, como en el procesamiento posterior que dirijo, la protagonista y el terapeuta coinciden en que ha quedado un vac\u00edo, algo irresuelto. Varios miembros del grupo coinciden en lo mismo, aunque dicen haber conectado emocionalmente con la lucha entre los personajes de \u201cdar\u201d y \u201crecibir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como una de mis funciones en este grupo es, seg\u00fan expresi\u00f3n de alguien del mismo grupo, poner tiritas cuando quedan heridas, sugiero repetir el final de la dramatizaci\u00f3n y le indico a la protagonista que califique de alguna manera esa lucha entre el \u201cdar\u201d y \u201cel recibir\u201d, que tiene claro que es una parte suya. Da varias denominaciones, coincidiendo todas en una actitud de autoexigencia, de intentar darse a todo el mundo, en el fondo para recibir, pero componiendo un <strong>personaje<\/strong> al que dio entre otras las denominaciones de ayudadora y salvadora, lo que ha significado a lo largo de su vida una lucha fuente de inseguridad, insatisfacci\u00f3n y vivencia de fracaso. Se\u00f1al\u00e1ndola a ella como algo diferenciado de lo que dramatizan los<strong> yoes auxiliares<\/strong> le pregunto: \u201c\u00bfy t\u00fa, \u00bfqui\u00e9n eres? Sorprendida, pero con una sonrisa de reconocimiento, responde: \u201csoy yo misma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de este momento reconoce claramente entre su yo, \u201cella misma\u201d, y su <strong>falso yo<\/strong>, ese personaje que, como expresa desde aqu\u00ed, cre\u00f3 desde ni\u00f1a, reforz\u00f3 en la adolescencia y ha sido la fuente de sus dificultades.<\/p>\n\n\n\n<p>Le lanzo a la protagonista una \u00faltima pregunta: \u00bfc\u00f3mo te encuentras ahora? Con el rostro iluminado responde: \u201clibre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde aqu\u00ed queda abierta la posibilidad de proseguir la terapia centrada en este reconocimiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hemos podido llegar a un diagn\u00f3stico claro de esta problem\u00e1tica de poder centrado en la presencia de un personaje como causa inmediata de los problemas que nos presenta el paciente, creo que es posible abordarlo desde distintos modelos. 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